martes, enero 30, 2007

Autunno


Otoño

Otoño manso, yo me poseo
e inclino a tus aguas por beber el cielo,
fuga suave de árboles y abismos.
Aspera pena de nacer
me encuentra a ti unido;
y en ti me desgarro y resano

pobre cosa caída
que la tierra recoge.


Salvatore Quasimodo

miércoles, enero 24, 2007

José Agostinho Baptista


AGONÍA

Tal vez el caos,
el cuarto abandonado, el fardo de la agonía,
tal vez el vaso astillado entre los dientes,
la pluma que escribe en extraña lengua de
ceguera y pavor,
tal vez todo eso sea digno de ti o de esta
pena que hace aquí su abrigo y me acompaña
últimamente
por los días que vendrán como un animal
herido,el águila, el antílope, la noche,
la noche que ya no contiene el deseo, el
aliento,nada que pueda ser dicho o hecho,
la noche de mis manos frías, agarradas
a la garganta,
a sus gritos que se vuelven hacia dentro,
hacia las hogueras sangrientas del amor.

José Agostinho Baptista

lunes, enero 15, 2007

Estambul. Ciudad y recuerdos


...Como es algo que no tiene un momento de transparencia y, por tanto, encubre la realidad, y como además nos permite vivir con más comodidad, comparemos esta amargura con el vaho que se acumula en una ventana bajo la que hierve una tetera un frío día de invierno. He escogido este ejemplo porque las ventanas cubiertas de vaho me provocan amargura. Todavía me sigue gustando mucho mirarlas para después levantarme y escribir o dibujar algo en el cristal. Porque hablar de la amargura también tiene eso de bueno. Al escribir o dibujar en el cristal, se me disipa la pena, me divierto, y cuando acabo de escribir y pintarrajear, limpio el cristal y puedo ver el paisaje que hay detrás. Pero el paisaje también acaba resultándome amargo. Es necesario entender un poco más ese sentimiento que toda la ciudad parece compartir como un destino común.


Orhan Pamuk (Estambul. Ciudad y recuerdos)

lunes, diciembre 25, 2006

Cuestión de lógica


Para mí esto es lo lógico.


Imagen: "La reproduction interdite" ("La reproducción prohibida"), de René Magritte

sábado, diciembre 16, 2006


Tengo miedo de escribir, es tan peligroso. Quien lo ha intentado, lo sabe. Peligro de revolver en lo oculto y el mundo no va a la deriva, está oculto en sus raíces sumergidas en las profundidades del mar. Para escribir tengo que colocarme en el vacío.

Clarice Lispector (Un soplo de vida)

domingo, diciembre 03, 2006

El museo imaginario


Nuestra sensibilidad por la estatua mutilada, por el bronce de las excavaciones arqueológicas, es reveladora. No coleccionamos ni los bajorrelieves borrosos ni las oxidaciones; no es la presencia de la muerte lo que nos retiene sino la de la supervivencia.

André Malraux (El museo imaginario)

miércoles, noviembre 29, 2006

Los hijos del vidriero


Vivían en un pueblo viejo y pobre que ya no existe, llamado Nöda, en Diseberga, región en la que las nieblas son frecuentes. Albert, el vidriero, había nacido en un lugar cercano, pero su esposa procedía del norte, se llamaba Sofía y era en verdad bonita como una rosa. A sus hijos les pusieron los nombres de Klas y Klara. Klas en sueco significa cristal y el de Klara llevaba claridad a sus pensamientos. Albert era muy pobre, aunque la casita donde vivía y el taller en que trabajaba eran suyos. Era una casita pequeñísima. Todo el lado de una pared lo llenaba un sofá y un antiguo reloj. Al otro lado de la habitación había una cómoda y una alacena y en el centro, frente a la ventana, una mesa. Albert y Sofía dormían en el sofá y los niños en los cajones de la cómoda.

María Gripe: "Los hijos del vidriero".

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Fue uno de mis primeros libros leídos en la infancia...

sábado, noviembre 25, 2006

Nikiforos Vrettakos (Grecia, 1912-1991)


EXALTACIÓN

Mi alma como el cielo, como el océano, como el mar,
se desata esta noche en el infinito, sin encontrar descanso.
Rompió e hizo saltar los lazos a su alrededor
mi alma cálida como el cielo, como el océano, como el mar.

Como una galaxia interminable arrastro al universo hacia la danza.

Sol tras sol derrumbé, cúpula tras cúpula destruí;
y soy como un infinito, enorme mar azul,
donde sobre mí los estrechos cielos no arropan el agua.

María Polydouri (Grecia, 1902-1930)


SÓLO PORQUE ME AMASTE

No canto sino porque me amaste
en los años pasados.
Y ya con el sol, con presentimientos de verano,
ya con lluvia y con nieves,
no canto sino porque me amaste.
Sólo porque me tuviste entre tus brazos
una noche y en los labios me besaste,
sólo por eso soy hermosa como un lirio siempre abierto
y aún conservo un temblor en mi alma
sólo porque me tuviste entre tus brazos.
Sólo porque tus ojos me miraron
con el alma en la mirada,
orgullosa me adorné con la corona
más excelsa de mi existencia;
sólo porque tus ojos me miraron.
Sólo porque me amaste he nacido,
por esto se dio mi vida;
en el triste vivir no realizado
mi vida se cumplió.
Sólo porque me amaste he nacido.
Sólo porque tan bellamente me amaste
viví para multiplicar
mis sueños, amado mío, que cual astro te pusiste.
Y así en tal dulzura muero
sólo porque tan bellamente me amaste.


SOTIRÍA

Que pase ya el día con la luz.
¿Por qué tarda tanto la noche?
En la sombra de los pinos
un sillón me espera.
Se apagarán las luces de las salas
y el sueño vendrá cual un desmayo.
Aquí una cama vacía
no produce ninguna impresión.
Se ahondará la noche en el miedo
cuando el viento llegue repentino.
El eucalipto sacudirá su cabellera
junto con los secretos de los sueños.

viernes, noviembre 24, 2006

Hilanderas


Esta noche, presentación de la antología de poesía "Hilanderas".
22:30 en el Salón de Actos del Ateneo de Madrid. Calle Prado 21.
Presentan: Miguel Losada, Francisco Sevilla y Javier Lostalé.

"Hilanderas I": Pilar Adón, Eva Chinchilla, Patricia Esteban, Cecilia Eudave, Lucía Fraga, Cristina García, Esther Giménez y Ana Gorría.

"Hilanderas II": Guadalupe Grande, Marta López Vilar, Elena Medel, Esther Muntañola, Marina Oroza, Antonia Ortega Urbano, Yolanda Pérez Herreras, Ángela Torrijo, Alejandra Vanessa.

jueves, noviembre 23, 2006

El apartamento (Billy Wilder)


Nunca antes dos soledades se habitaron tanto...

AA. En una esquina


AA. EN UNA ESQUINA

Aquí, al volver el sol, han confluido
mi sangre con tu sangre de noviembre:
verde seco es vasija de otro verde
seco que abarca toda la costumbre
de renacer -cenizas son los días diecinueve y cada noche
en que Saturno manda en las estrellas-

No hay lugar para ti y para mí juntos
en esta ciudad rota en la que somos
tú y yo, no lo mejor de cada uno
sino tú y yo. No hay sitio.

Hay una esquina
que, aunque lugar de citas imposibles,
es el único punto que nos queda
para que la belleza del encuentro
y el dolor consecuente a la belleza
dignifiquen al menos nuestra ausencia.

Noviembre, 1974


Aníbal Núñez

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Imagen: "Gran Vía" de Antonio López

lunes, noviembre 20, 2006

Hay ventanas que pueden habitarse



La ventanilla de un tren
puede llegar a contener el mundo en un instante.

Rosana Acquaroni


Imagen: Tren Madrid-París (septiembre de 2004)

domingo, noviembre 19, 2006

Día 2


Día 2:

Llegamos a las calles de la vida, paseamos hasta extenuarnos de ternura. Éramos eso: la luz en cada baldosa, el calor del abrazo, la belleza contemplada y generosa que se volvía nuestra mirada. Atenas es lo que éramos nosotros: la tristeza olvidada, la voz que se perdió ante la muerte. Después de un año atroz (recordamos y sentimos sin parar a Gil de Biedma) llegamos a la ciudad con el mismo llanto que se tiene ante la luz.
Atenas guardó con cuidado todo lo que le di y era mío...ella pudo nombrar lo que yo ya no podía.


Imagen: Ágora ateniense (agosto de 2006)

Brooklyn


Sin saber cómo ni por qué...estuve en el Puente de Brooklyn. Era de noche, paseaba y encontré mi nombre diminuto y olvidado al decir alguien al otro lado del recuerdo:

"Yo te espero a la luz de un pasado imperfecto. / Tú llegas por las sombras de un futuro perdido." (L.G.M)

Extrañamente exacto...

martes, octubre 10, 2006

Borrador de una carta a Adolfo Casais Monteiro

He tenido siempre, desde niño, la necesidad de aumentar el mundo con personalidades ficticias, sueños míos rigurosamente construidos, vistos en visiones de claridad fotográfica, comprendidos por dentro de sus almas. No tenía yo más de cinco años y, niño aislado y no deseando sino estar así, ya me acompañaban algunas figuras de mis sueños - un capitán Thibeaut, un Chevalier de Pas - y otros que ya se me han olvidado, y cuyo olvido, como el imperfecto recuerdo de aquellos, es una de las grandes añoranzas de mi vida.
Esto parece simplemente esa imaginación infantil que se entretiene con la atribución de vida a muñecos o muñecas. Era sin embargo más: yo no necesitaba muñecas para concebir intensamente aquellas figuras. Claras y vidibles en mi sueño constante, realidades exactamente humanas para mí, cualquier muñeco, por irreal las arruinaría. Eran gente.
Además, esta tendencia no pasó con la infancia, se desarrolló en la adolescencia, arraigó con su crecimiento, se convertión finalmente en la forma natural de mi espíritu. Hoy ya no tengo personalidad: cuanto en mí hay de humano lo he repartido entre los autores varios de cuya obra he sido el ejecutor. Soy, hoy, el punto de reunión de una pequña humanidad sólo mía.
Se trata, a pesar de todo, simplemente del temperamento dramático elevado al máximo; escribiendo, en vez de dramas en actos y acción, dramas de almas. Tan sencillo es, en substancia, este fenómeno aparentemente tan confuso.
No niego, sin embargo - hasta lo acepto - , la explicación psiquiátrica, pero debe comprenderse que toda actividad superior del espíritu, puesto que es anormal, es igualmente susceptible de interpretación psiquiátrica. No me cuesta admitir que esté loco, pero exijo que se comprenda que no estoy loco de manera diferente que Shakespeare, cualquiera que sea el valor relativo de los productos de la parte sana de nuestra locura. Médium, así, de mí mismo, todavía subsisto. Soy, no obstante menos real que los demás, menos coherente, menos personal, eminentemente influenciable por todos ellos. Soy también discípulo de Caeiro, y todavía me acuerdo del día - 13 de marzo de 1914 - en que , habiendo "oído por primera vez" (es decir, habiendo acabado de escribir, de una sola aspiración de espíritu) gran número de los primeros poemas de El guardador de rebaños, inmediatamente escribí, seguidos, los seis poemas-intersecciones resultado de la influencia de Caeiro en el temperamento de Fernando Pessoa.

Fernando Pessoa -1935

domingo, septiembre 24, 2006

FLORES AMARILLAS


Cuando se mueve la cortina al viento
soy más frágil que las flores amarillas.

Li Qingzhao


Imagen: "Flores amarillas", Henri Matisse

domingo, septiembre 17, 2006

OTOÑO


Qué haré yo en el otoño cuando arden
las aves y las hojas y si llueve
es sobre el cuerpo descubierto que arde
al agua del otoño

Qué haremos del cuerpo y de la voluntad
de someterlo al fuego del otoño
cuando el cuerpo se quema y cuando el sueño
bajo un rumor de lluvia se deshace

Todo desaparece bajo el fuego
todo se quema todo se aegura
contra el fuego y cada cuerpo vase

prendiendo al fuego raso
luego tan sólo puede
arder inmerso cuando todo arde


Gastão Cruz

viernes, septiembre 15, 2006

HUIDA


El único que huyó del tiempo en Pompeya... y alcanzó el viento para sostenerse...


Imagen: "Huida en Pompeya", Italia, agosto de 2006

miércoles, septiembre 13, 2006

MEMORIA DE LA MELANCOLÍA


Perdonadme que cuente de manera tan personal mi amor a las cosas inanimadas que se despierta en los que van a morir. Calle a calle, sobre un montón de casas rotas, se paseó la muerte. Abrieron el vientre de mi calle las bombas. La oigo llorar aún con sus cientos de ventanas golpeándose en sus quicios durante toda la noche. (...) Mi barrio se quedó lleno de hoyos enormes colmados de agua. Agua de cañerías quejándose, cicatrices en los muros, astillas, cables y hierros rotos. Los árboles tenían su cabeza el pie del tronco: en el alero, el chal de una muchacha, y un poco más arriba, sobre el techo humeante, una máquina de coser. Estrellada en la acera, una muchacha que tal vez fuese la propietaria de las tres cosas. Y no quiero hablaros de los niños. Los niños que claman porque se cierran las ventanas, los niños que no consiguen nunca olvidar el estruendo de las explosiones y se les queda dando vueltas en su cabecita sin encontrar salida...


María Teresa León: Memoria de la Melancolía.