viernes, septiembre 25, 2009

Meditaciones


33. Las palabras, antaño familiares, son ahora locuciones caducas. Lo mismo ocurre con los nombres de personas, que muy celebrados en otros tiempos, son ahora, en cierto modo, locuciones caducas: Camilo, Cesón, Voleso, Leonato; y, poco después, también Escipión y Catón; luego, también Augusto; después, Adriano y Antonino. Todo se extingue y poco después se convierte en legendario. Y bien pronto ha caído en un olvido total. Y me refiero a los que, en cierto modo, alcanzaron sorprendente relieve; porque los demás, desde que expiraron, son desconocidos, no mentados. Pero, ¿qué es, en suma, el recuerdo sempiterno? Vaciedad total. ¿Qué es, entonces, lo que debe impulsar nuestro afán? Tan sólo eso: un pensamiento justo, unas actividades consagradas al bien común, un lenguaje incapaz de engañar, una disposición para abrazar todo lo que acontece, como necesario, como familiar, como fluyente del mismo principio y de la misma fuente.


Marco Aurelio (Meditaciones)


Imagen: Busto de Tiberio, British Museum, Londres. 1 de agosto de 2009.

sábado, septiembre 19, 2009

La piedra


Tu nombre está en la piedra donde el sol bate.
A veces,
la hierba terriblemente crece alrededor
de tu nombre
y de la piedra donde el sol bate.
A veces, llueve.

La piedra está en los anillos que te aprietan
los dedos tan jóvenes,
con un pequeño dolor por dentro.
Es esmeralda, ámbar, zafiro que enciende
su llama invisible en el cielo de mis noches.

Ya no te acuerdas de las piedras que lanzabas
a los pájaros y perros
cuando el tiempo paraba, de repente,
sobre la inclinación de las tardes.

Ya no te acuerdas de mí.

Era una vida inspirada la tuya,
una materia indócil, pensativa:
mármol, obsidiana, jade que aún brilla.

Era un arte magnífico,
un golpe sordo, una rosa en el corazón.
Así se construían las ciudades.
Así me despedía, cada vez más lejos
de la esencia de una lágrima,
de su mineral oscuro y espléndido.

Son como puñales estas piedras que traigo
tan dentro,
esculpidas por la ternura de las herramientas
que queman los dedos.

Soy la tierra quemada.
No me esperes, mi amor del silencio.
Esta voz no es piedra, es casi el viento.

José Agostinho Baptista, do livro Esta voz é quase o vento

(trad. Marta López Vilar)


Imagen: Tumba de Leonor Izquierdo. Cementerio del Espino. Soria. (24 de agosto de 2009)

domingo, septiembre 13, 2009

Sombras


2.
Quando se projecta no vidro a sombra
De um ser que voa e voando surge
Nunca pássaro, nunca anjo, sempre sombra
Que se ausenta sendo visível e certo

Então de luz o olho de repente arde


2.

Cuando se proyecta en el cristal la sombra
De un ser que vuela y volando surge
Nunca pájaro, nunca ángel, siempre sombra
Que se ausenta siendo visible y cierto

Entonces de luz el ojo arde de repente


Rui Almeida, del libro Lábio Cortado (Livrododia Editores), premio Manuel Alegre 2008.

Traducción de Marta López Vilar



Imagen: Claustro del Monasterio de Nájera (La Rioja). 29 de agosto de 2009.
Suena: http://www.youtube.com/watch?v=nXXNwDYqA10

jueves, julio 09, 2009

Imitación de la alegría


Donde los árboles aún
más desolada hacen la tarde,
al tiempo que indolente
se ha desvanecido tu último paso,
aparece la flor
en los tilos y persiste en su suerte.

Buscas una explicación a los afectos,
pruebas el silencio en tu vida.
Otra ventura me revela
el tiempo reflejado. Aflige
como la muerte, la belleza
ya en otros rostros fulmínea.

He perdido toda cosa inocente,
incluso en esta voz, que sobrevive
para imitar la alegría.


Salvatore Quasimodo



Imagen: "Naturaleza muerta" de Morandi.

jueves, julio 02, 2009

Hoje há cinco anos da sua morte


CASA BLANCA


Casa blanca frente al mar enorme,
con tu jardín de arena y flores marinas
y tu silencio intacto donde duerme
el milagro de las cosas que eran mías.

A ti volveré tras el incierto
calor de tantos gestos recibidos
pasados los tumultos y el desierto
besados los fantasmas, recorridos
los murmullos de la tierra indefinida.

En ti renaceré en un mundo mío
y la redención vendrá en tus líneas
donde ninguna cosa se perdió
del milagro de las cosas que eran mías.


Sophia de Mello Breyner Andresen (do livro Poesia)

Traducción de Marta López Vilar


Imagem: Casa de Cadaqués, Girona. Marzo de 2009.

miércoles, junio 24, 2009

Epitafio de un joven ateniense


Reposará mi cuerpo para siempre
entre el barro y la piedra de esta tumba,
como un recuerdo efímero de aquellos
placeres que embriagaron cada día
de mi estancia en el reino de los vivos.

Todo está ya enterrado. Es imposible
volver a la palabra pronunciada;
besar de nuevo el rostro más querido;
rendirse a la emoción inexplicable
de la luz, el color y la distancia.

Francisco José Martínez Morán (Tras la puerta tapiada, Hiperión 2009)


Imagen: Partenón nocturno (10 de abril de 2009)

domingo, junio 21, 2009

Regreso. Primavera en Delfos


Que me miraba andar de nuevo por este mundo, sin Dioses, pero cargado con lo que, al vivir, había arrebatado a la muerte.

De pronto, la sombra de la golondrina cosechó las miradas de sus nostálgicos: Mediodía.


Odysseas Elytis (Seis remordimientos por el cielo)


Imagen: Primavera en Delfos (9 de abril de 2009)

Suena unas de las canciones más bellas de Kostas Pavlidis: http://www.youtube.com/watch?v=Eif22O03Q_g

martes, febrero 17, 2009

Dis, quand reviendras-tu?


CARTA A DOLORS

Me cuesta imaginarte ausente para siempre.
Tantos recuerdos de ti se me acumulan
que ni dejan espacio a la tristeza
y te vivo intensamente sin tenerte.
No quiero hablarte con melancólica voz,
tu muerte no me quema las entrañas,
no me angustia ni me alza el gozo de vivir.
Me duele saber que no podremos partirnos el pan
nunca más, ni hacernos compañía.
Pero de este dolor saco la fuerza
para recordarte y escribir estas palabras.
Más tenaz que nunca me esfuerzo en crecer
sabiendo que tú creces conmigo: proyectos,
ilusiones, deseos, cogen vuelo
por ti y contigo, por muy distantes que te sean;
y contigo y por ti sueño que los cumplo.
Te me haces presente en las pequeñas cosas
y es en ellas que te pienso y te evoco,
seguro como nunca de que la única esperanza
de sobrevivir es amar con la fuerza suficiente
para convertir en vida todo lo que hacemos
y aumentar la esperanza y la belleza.
Tú ya no estás y florecerán las rosas,
madurarán los trigos y el viento tal vez
desvelará secretas melodías.
Tú ya no estás y el tiempo ahora transcurre
entre el recuerdo de ti, que me acompaña,
y aquel esfuerzo, que bien conoces,
de resistir cuando nada nos es propicio.
Desde estas palabras muy tiernamente te pienso,
mientras declina la tarde suavemente.
Todos los colores proclaman vida nueva
y yo la vivo y en ti se me presenta
sorprendentemente vibrante y armoniosa.
No volverás nunca, pero perduras
en las cosas y en mí de tal manera
que me cuesta imaginarte ausente para siempre.



Miquel Martí i Pol (Del Llibre d'ausències. Trad. Marta López Vilar)



Imagen: "L'apparition", de Marc Chagall


jueves, enero 08, 2009

Tierra de Nadie


EL GUARDIÁN


La puesta del sol. Los prados ardiendo.
El día perdido, perdida la luz.
¿Por qué amo lo que huye?

Tú, que te fuiste, que te estabas yendo,
¿qué oscuros cuartos habitas?
Guardián de mi muerte,

custodia mi ausencia. Yo estoy vivo.

Mark Strand



Imagen: "Tierra de Nadie", de Lola del Castillo

lunes, diciembre 22, 2008

sábado, noviembre 29, 2008

La luz, el aire, el pájaro


Me pedís palabras que consuelan,
palabras que os confirmen
vuestras ansias profundas
y os libren
de angustias permanentes.
Pero yo ya no tengo
palabras de este género.
Aceptad mi silencio: lo mejor
de mí. Huid del soplo que pronuncia,
en mi boca,
la amarga condición de lo humano.
Y, entretanto, dejadme contemplar
el vuelo de la ropa
tendida en las ventanas.


Chantal Maillard (del libro Hilos)



Imagen: Anthropométrie 148, de Yves Klein

sábado, noviembre 22, 2008

Una extensa mancha de sueños


Era rocío lo que me cubría
los ojos cuando, a lo largo
de mi cuerpo, te ausentaste.
Un sereno luto cercó
todos los nombres que te di.
Es de ceniza mi pecho.
Es de humo tu rostro.


Graça Pires (do livro Uma extensa mancha de sonhos)

Trad. de Marta López Vilar


Era lentura o que me cobria
os olhos quando, ao longo
do meu corpo, te ausentaste.
Um vagaroso luto cercou
todos os nomes que te dei.
É de cinza o meu peito.
É de fumo o teu rosto.


Graça Pires (del libro Una extensa mancha de sueños)



Imagen: "Mujer de espaldas" de Klimt.

martes, noviembre 18, 2008

Veinte lineas




Desde que me senté por primera vez en ese banco de Ericeira a principios de mayo, se convirtió en mi banco, en la calma a la que regresaré siempre para ver su color, cuando todo se borra de golpe,cuando todo se presenta con un cuerpo de vacío. Y aquí me regala José do Carmo Francisco una crónica de cómo se encuentra ese lugar...






Una tarde en el banco de Marta

Estamos a mediados de noviembre pero el sol permanece como si fuera verano. Hay nueve hamacas ocupadas, cinco pescadores con seis cañas de pescar y el mar parece un espejo gigante con el sol golpeándole de lleno. Efectos del Anticiclón de las Azores, diría un especialista. Pero lo que cuenta para estas decenas de personas es el usufructo del esplendor del sol, la casi ausencia de viento, el ruido feliz de las olas recordando los primeros sones del álbum “Bon voyage” de Vangelis Papathanassiou.
En el banco de Marta se extienden los periódicos del día, la victoria de Obama, el escándalo del Banco Portugués de Negocios, la polémica de los arbitrajes en Portugal, probando cada día dos cosas: que desde 1983 nadie cree en nadie en el fútbol portugués y los estadios no están completamente vacíos porque la pasión clubista no murió.
Las conversaciones llegan hasta aquí, cerca de un ancla tendida que parece un enorme brazo de balanza en medio de la tarde: una señora tiene el cabello muy débil y necesita cortarse las puntas, la otra tiene a la hija en el extranjero y no la ve desde hace meses. Además de eso, no sabe lo que hará de cena este sábado de sol. De golpe, un fotógrafo de mediana edad y un joven operador de cámara aparecen en las rocas, sobre los antiguos viveros de los restaurantes y los hoteles de Ericeira. Fotografían y filman a un chico y una chica que parecen novios en despedida de soltero o en ensayos para las fotografías de la boda de mañana. Así como aparecieron, los cuatro desaparecen velozmente hacia la playa de los pescadores. Sólo el sol y las gaviotas permanecen frente al espejo luminoso de la masa líquida del Océano frente al banco de Marta.

José do Carmo Francisco





Uma tarde no banco de Marta

Estamos no meio de Novembro mas o sol permanece como se fosse Verão.
Há nove espreguiçadeiras ocupadas, cinco pescadores com seis canas de pesca e o mar que parece um espelho gigante com o sol a bater-lhe em cheio. Efeitos do anticiclone dos Açores, dirá um especialista. Mas o que conta para estas dezenas de pessoas aqui à volta é o usufruto do esplendor do sol, a quase ausência de vento, o ruído feliz das ondas a lembrar os primeiros sons do álbum «Bom voyage» de Vangelis Papathanassiou.
No banco de Marta estendem-se os jornais do dia, a vitória de Obama, o escândalo do Banco Português de Negócios, a polémica das arbitragens em Portugal provando uma vez mais duas coisas: depois de 1983 ninguém acredita em ninguém no futebol português e os estádios só não estão completamente vazios porque a paixão clubista ainda não morreu.
As conversas chegam aqui perto da âncora deitada que parece um enorme travessão no meio da tarde: uma senhora tem o cabelo fraco e precisa de acertar as pontas, a outra tem a filha no estrangeiro e já não a vê há largos meses. Além disso não sabe o que há-de fazer para o jantar neste sábado de sol. De súbito um fotógrafo de meia-idade e um jovem operador de câmara aparecem nas rochas, por cima dos antigos viveiros dos restaurantes e dos hotéis da Ericeira. Fotografam e filmam um rapaz e uma rapariga que parecem noivos em despedida de solteiro ou em ensaios para as fotografias do casamento de amanhã. Assim como apareceram os quatro desaparecem velozmente para o lado da praia dos pescadores. Só o sol e as gaivotas permanecem frente ao espelho luminoso da massa líquida do Oceano em frente ao banco de Marta.


José do Carmo Francisco




domingo, octubre 26, 2008

Homero


La luz recortaba uno por uno todos los agujeros de la arena. El olor desnudo de la maresia, perfume limpio del mar sin putrefacción y sin cadáveres, penetraba entero.

Y a lo largo de la playa, de norte a sur, perdiéndose la vista, la marea vacía mostraba sus rocas oscuras cubiertas de caracolas y algas verdes que recortaban las aguas. Y tras ellas se rompían incesantemente, blancas y enrolladas y desenrolladas, tres hileras de olas que, constantemente deshechas, siempre se realzaban.

En lo alto de la duna el Buzio estaba con la tarde. El sol se posaba en sus manos, el sol se posaba en su cara y en sus hombros. Se quedó un tiempo callado, después, lentamente, empezó a hablar. Entendí que él hablaba con el mar, pues lo miraba de frente y extendía hacía él sus manos abiertas, con las palmas vueltas hacia arriba, Era un largo discurso claro, irracional y nebuloso que parecía, con la luz, recortar todas las cosas.

No puedo repetir sus palabras: no las memoricé y esto ocurrió hace muchos años. Y tampoco entendí por completo lo que decía. No oí algunas palabras, porque el viento rápido las arrancaba de la boca.

Pero recuerdo que eran palabras moduladas como un canto, palabras casi visibles que ocupaban los espacios del aire con su forma, su densidad y su peso.

Palabras que llamaban por las cosas, que eran el nombre de las cosas. Palabras brillantes como las escamas de un pez, palabras grandes y desiertas como playas. Y sus palabras reunían los restos dispersos de la alegría de la tierra. Él los invocaba, los mostraba, los nombraba: viento, frescura de las aguas, oro del sol y brillo de las estrellas.



Sophia de Mello Breyner Andresen (Contos exemplares).

Trad. Marta López Vilar


Imagem: Litoral da Ericeira (3-5-2008)

domingo, octubre 12, 2008

Esta mañana


Esta mañana el sol atravesó de repente
el otro lado de la calle: son muy sombrías

las casas cuando de ellas se pierde el nombre
de alguien, muy oscuros los corazones de los que
se quedan ahí dentro para habitar el dolor.

Maria do Rosário Pedreira (Nenhum nome depois)

Trad. Marta López Vilar



Imagen: O Porto ( 26-8-2008).

Suena la canción que me acompaña desde hace años:

miércoles, octubre 01, 2008

O Porto II


Dejas de venir a este jardín,
Los caminos de sufrir y de estar solo se borran,
las hierbas significan tu rostro muerto.


Ya no te importa que estén ocultos
En la piedra el templo oscuro, en los árboles
El rostro enceguecido por un sol más rojo,

Te basta
Con morir largamente como en el sueño,
No amas siquiera ni la sombra que adoptas.

Yves Bonnefoy



Imagen: "Calle de O Porto" (29-8-2008)

jueves, septiembre 18, 2008

Un fragmento inevitable


Imposible soslayarlo. El dolor es nuestra condición. En él todos podemos reconocernos.
Y sin embargo, es lo más absolutamente individual. Nadie se duele por otro. Ésa es la paradoja. Nada hay más común que el grito de dolor de una carne herida; nada hay más intransferible.
¿Hace falta el poema para decirlo? No. El grito es el lenguaje más universal. Pero tal vez haga falta recordarlo en tiempos de sosiego. Tal vez haga falta que los sosegados lo recuerden para que los que sufren se sientan amparados. Amparados por la común condición de lo viviente.
¿Y por qué no decir el gozo, en vez del dolor? Cierto, ¿por qué no?
Tal vez porque el que goza no necesita el apoyo de otros; gozando uno se siente entero, se siente pleno y exulta, porque en el gozo no se está solo, en el gozo hemos pactado un acuerdo (transitorio)con el mundo. El dolor, en cambio, contrae.
El cobijo,lo necesita el que sufre. Y no es que consuele el sufrimiento de muchos, pero sí sentirse amparados, comprendidos, com-padecidos. Es éste el trabajo de la com-pasión.
"No hay poema que no se abra como una herida", escribe Derrida...





Chantal Maillard (En la traza. Pequeña zoología poemática. Fragmento de la conferencia pronunciada en el Centro de Cultura Contemporánea de Barcelona).





Imagen: "Memorial a Walter Benjamin" (Portbou, Girona. 29-7-2008)

lunes, septiembre 08, 2008

O Porto


19


de nuevo pienso en el mar.
la cicatriz no llega a existir.
la brisa dibuja tan sólo una voz:
el sueño.
el dolor permanece
en la herida y en la imagen.
¿cargaré también el peso?
la noche continua:
demasiado larga.



Ruy Ventura (Del libro: Sete capítulos do mundo)

Trad. Marta López Vilar




19


de novo penso no mar.
a cicatriz não chega a existir.
a brisa desenha apenas uma voz
- o sono.
a dor permanece
na ferida e na imagem.
carregarei também o peso?
a noite continua
- demasiado longa.


Ruy Ventura (Do livro Sete capítulos do mundo)



Imagem: O Porto (29-8-2008)


miércoles, agosto 20, 2008

José do Carmo Francisco


ENCONTRO COM O JOSÉ DO CARMO FRANCISCO

El verano se convierte, desde hace un tiempo, en un lugar inhabitable. El lugar de la pérdida, el lugar que certifica que el único idioma es el de lo inerte. Madrid está así: tan callado, que parece que nunca hubiera habitado nadie. La ciudad en blanco, el silencio que anula cualquier posibilidad de descansar. Su luz. Su luz es blanca que parece de metal, un metal que quema para dibujar tan sólo las palabras del vacío. El verano es la estación de las personas tristes, la estación en la que sólo se puede viajar y, como Agustina Bessa Luís dijo: As viagens inventaram-se para quem está triste. Sí. Sólo queda viajar, escribir palabras desde alguna ciudad que no sea la que es nuestro testigo, el testigo de nuestro propio recuerdo. Porque el verano es la estación de la inmovilidad donde sólo los recuerdos se mueven. Cada cosa los mueve: una canción, un olor, una calle, una carta.
Y así llegué yo aquella tarde de julio, con la mirada en blanco, la voz en blanco, el cansancio de quien ya desconfía de los viajes. Fui invitada amablemente por el poeta y crítico gallego Vicente Araguas a realizar una lectura de mi poesía en la Casa de Galicia en Madrid. Leería junto al poeta gallego Henrique Rabuñal y el poeta portugués José do Carmo Francisco. Yo, tan llena de saudade e incapaz de explicar, me presenté allí a leer después de haberlo dejado de hacer desde hacía dos años. La sensación era la de haber olvidado leer mis propios versos.
Llegamos a una sala hermosa para esperar que llegara la hora de la lectura. Hablamos durante un tiempo hasta que llegó João de Melo junto al poeta portugués con el que habría de leer: José do Carmo Francisco. Me dio la mano, yo respondí con un correcto “muito prazer” y recuerdo sus primeras palabras impregnadas de vida, en su hermosa lengua portuguesa, de recuerdo bello de su propia vida: “Tienes la misma edad con la que yo empecé a publicar en “Diário Popular” de Lisboa, naciste el mismo año que mi hija mayor y te llamas como la más pequeña: Marta”. Reflejo de algo ajeno a mí, calidez de existencia en ese instante. Nos presentamos todos. Nos fotografiamos y cuando nos disponíamos a bajar a la sala de lectura me enseñó una fotografía de su nieto Tomás, que vive lejos, en Inglaterra. Es un niño hermoso, de mirada que busca algo. El niño rodeado de vida, el niño era la propia vida. Pero vive lejos, sólo los agostos tiene cercanía. A mí los veranos me alejan y a él le acercan. Sin saber por qué lo inerte de los veranos se hizo habitable.
Comenzó la lectura, leyó primero Henrique, luego yo y luego José. Y ahí comenzó un juego de enlaces y reflejos de vida. Versos en los que yo me encontraba, versos que borraban el silencio del verano. Calles en las que me reconocía, la misma cadencia que la mía. Al terminar la lectura se acercó a mí y me regaló un libro suyo, me pidió mi dirección para enviarme sus libros y a los pocos días recibí un correo suyo y sus libros. Libros como lugares unidos por la casualidad. Recibí su último libro: Mansões abandonadas. Libro que, por el título, ya sentía necesario. Recordaré siempre su respuesta a mi agradecimiento. Hablaba de que ambos habitábamos los mismos mundos. Y en ese libro estaban lugares que yo había visitado en Lisboa. Me reconstruyó Lisboa: “Elevador da Glória”…hermoso poema suyo, lugar mío, que resultó estar junto a su casa lisboeta. Lisboa es la ciudad que recuerdo siempre. Siempre que regreso parece que nunca la haya abandonado y sus versos son Lisboa, sus crónicas son Lisboa. Todo queda intacto en Lisboa. Sus versos, con la intimidad delicada de las ciudades, reconstruyen mi verano. Recuerdo su poema “Tarde” que aquí traduzco:

Escribir en el papel que la vida no es fácil
Por la tarde la ciudad parece que muere en los poemas
Tantas palabras perdidas en tantas cartas incompletas
Tantas intenciones dispersas en difíciles llamadas de teléfono

No tardará la lluvia y la calle quedará desierta
Atravieso la tarde y atravieso la calle por el medio
El barrendero municipal empuja palabras con la basura
Diptongos y sílabas perdidas o inútiles en el paseo.

Al cabo de pocos días, recibí su hermoso libro Os guarda-redes morrem ao domingo. Hermosa recopilación de cuentos y poemas sobre fútbol. “El fútbol visto como memoria sentimental”, me dijo. Su primer cuento comienza: O lugar onde nasci já não existe...y ahí comienza un poema que necesito escribir. Y es cierto lo que dice acerca de la memoria sentimental. Esa es su poesía, esa es su escritura: una memoria sentimental de todo. El ejemplo poetizado de quien ha vivido con la ternura del tiempo, del pasado. Sus libros dejan un poso de calma, una lembrança (me gusta más esa palabra, porque parece que se alarga en el paso de las horas, como el recuerdo) de todos y cada uno de nosotros.
Recibió mi libro, mi segundo libro, y escribió unas líneas hermosas sobre él que publicará en Septiembre, al igual que escribió en forma de “explicación” de ese libro, un poema que llevaré siempre conmigo:

Saudação a Marta López Vilar

Tens o nome da minha filha mais nova
Da mais velha tens o perfil mais a idade
Nos poemas que escreves pões à prova
Novos conceitos de poesia e de verdade

Cada vez que tu completas e assinas
Um poema já em resultado e conclusão
Nas suas letras dispersas e pequeninas
Há um reflexo do Mundo e da Razão

Sentes falta do grande rio na tua cidade
No conforto contra o calor de Agosto
A massa líquida traz ao ar a humidade
Podia encher de luz o limite do teu rosto

Daqui saúdo com uma bica escaldada
E um pastel de nata acabado de chegar
Os teus poemas na encomenda registada
Que eu vou lendo e descobrindo devagar

José do Carmo Francisco



Un gran poeta que reconstruye las ciudades, José do Carmo Francisco.


José do Carmo Francisco es periodista. Comenzó en el "Diário Popular" en 1978 y en "A Bola" en 1979. Comenzó a colaborar en el periódico "Sporting" en 1988 ("As palavras em jogo") y fue su redactor desde 1997 hasta 2006. Entre 1992 y 1996 entrevistó en la revista "Bola Magazine" figuras de las Artes y de las Letras en la columna "Um cafezinho com". Colabora en "Voz de Alcobaça" con la columna "O lugar do poema" y en el semanario "Gazeta das Caldas" con la firma semanal "Un livro por semana" y la columna quincenal "Estrada de Macadame". Colabora en la revista "Desporto sem Paralelo" en los periódicos "Diário Insular" y "Notícias da Amadora". Colaboró en los periódicos "O Mirante", "Diário Popular", "Diário de Lisboa", "República","O Ponto","O Remate", "Correio dos Açores", "O distrito de Portalegre" y en las revistas "Ler", "PC Win", "Mulheres", "Revista Alentejana", "Colóquio Letras" y "Seara Nova". Desempeñó funciones de la dirección de la Asociación Portuguesa de Escritores y es secretario de la Asociación Portuguesa de Críticos Literarios.
Es autor de los siguientes libros: "Iniciais" (1981), "Universário" (1982), "Transporte Sentimental" (1987), "Jogos Olímpicos" (1988), "1983 - Um resumo" (1991), "Leme de luz" (1993), "Mesa dos Extravagantes" (1997), "As emboscadas do esquecimento" (1999), "De súbito" (2001), "Os guarda-redes morrem ao Domingo" (2002), "O Saco do Adeus" (2003), "Pedro Barbosa, Jesus Correia, Vítor Damas e outros retratos" (2005) y "Mansões abandonadas" (2007).
Con "Iniciais" consiguió en 1980 el premio Revelación de la Asociación Portuguesa de Escritores atribuido por un jurado constituido por Armando Silva Carbalho, Fernando J. B. Martinho y Pedro Támen.



lunes, agosto 04, 2008

La Habana




No me dan pena los burgueses vencidos.

Y cuando pienso que van a darme pena,

aprieto bien los dientes, y cierro bien los ojos.

Pienso en mis largos días sin zapatos ni rosas,

pienso en mis largos días sin sombrero ni nubes,

pienso en mis largos días sin camisa ni sueños,

pienso en mis largos días con mi piel prohibida,

pienso en mis largos días

Y

No pase, por favor, esto es un club.

La nómina está llena.

No hay pieza en el hotel.

El señor ha salido.

Se busca una muchacha.

Fraude en las elecciones.


Gran baile para ciegos.

Cayó el premio mayor en Santa Clara.

Tómbola para huérfanos.

El caballero está en París.

La señora marquesa no recibe.

En fin

Y

Que todo lo recuerdo y como todo lo recuerdo

qué carajo me pide usted que haga?

Además, pregúnteles,estoy seguro de que también

recuerdan ellos.


Nicolás Guillén



Imagen: "Madre e hijo de piel prohibida: ternura". La Habana (Malecón) Fotografía tomada el 18-7-2008 por Rocío Losada Velasco.