lunes, enero 15, 2007

Estambul. Ciudad y recuerdos


...Como es algo que no tiene un momento de transparencia y, por tanto, encubre la realidad, y como además nos permite vivir con más comodidad, comparemos esta amargura con el vaho que se acumula en una ventana bajo la que hierve una tetera un frío día de invierno. He escogido este ejemplo porque las ventanas cubiertas de vaho me provocan amargura. Todavía me sigue gustando mucho mirarlas para después levantarme y escribir o dibujar algo en el cristal. Porque hablar de la amargura también tiene eso de bueno. Al escribir o dibujar en el cristal, se me disipa la pena, me divierto, y cuando acabo de escribir y pintarrajear, limpio el cristal y puedo ver el paisaje que hay detrás. Pero el paisaje también acaba resultándome amargo. Es necesario entender un poco más ese sentimiento que toda la ciudad parece compartir como un destino común.


Orhan Pamuk (Estambul. Ciudad y recuerdos)

2 comentarios:

viernes dijo...

es uno de mis fragmentos favoritos, lo del vaho en el cristal me hizo temblar (no sé si es la palabra...), sabía que te ibas a encontrar a gusto en esas páginas,
un beso y sigue disfrutando

maría nefeli dijo...

Yo ayer utilicé la palabra "temblar" para definir este libro...