sábado, septiembre 19, 2009

La piedra


Tu nombre está en la piedra donde el sol bate.
A veces,
la hierba terriblemente crece alrededor
de tu nombre
y de la piedra donde el sol bate.
A veces, llueve.

La piedra está en los anillos que te aprietan
los dedos tan jóvenes,
con un pequeño dolor por dentro.
Es esmeralda, ámbar, zafiro que enciende
su llama invisible en el cielo de mis noches.

Ya no te acuerdas de las piedras que lanzabas
a los pájaros y perros
cuando el tiempo paraba, de repente,
sobre la inclinación de las tardes.

Ya no te acuerdas de mí.

Era una vida inspirada la tuya,
una materia indócil, pensativa:
mármol, obsidiana, jade que aún brilla.

Era un arte magnífico,
un golpe sordo, una rosa en el corazón.
Así se construían las ciudades.
Así me despedía, cada vez más lejos
de la esencia de una lágrima,
de su mineral oscuro y espléndido.

Son como puñales estas piedras que traigo
tan dentro,
esculpidas por la ternura de las herramientas
que queman los dedos.

Soy la tierra quemada.
No me esperes, mi amor del silencio.
Esta voz no es piedra, es casi el viento.

José Agostinho Baptista, do livro Esta voz é quase o vento

(trad. Marta López Vilar)


Imagen: Tumba de Leonor Izquierdo. Cementerio del Espino. Soria. (24 de agosto de 2009)

2 comentarios:

viernes dijo...

a veces irregular (voz de viento), pero cuando acierta, josé agostinho baptista es un gran poeta... buena elección
Beijos

Graça Pires dijo...

"No me esperes, mi amor del silencio.
Esta voz no es piedra, es casi el viento."
Magnífico poema de um livro excelente. Sou fã do José Agostinho Baptista, como sabes.
Um beijo grande.