domingo, marzo 19, 2006

LA CASA JUNTO AL MAR

La casa junto al mar

Las casas que tenía me las quitaron. Ocurrió
que fueron años bisiestos: guerras, devastación, exilios.
Unas veces el cazador encuentra aves de paso
otras, no. La caza
en mis tiempos era buena, el plomo pilló a muchos.
Otros andan sin rumbo o enloquecen en los refugios.

No me nombres a la alondra ni al ruiseñor
ni al diminuto aguzanieves
que traza figuras con su cola en la luz.
No sé mucho de casas,
sé que tienen su linaje, nada más.
(...)
No sé mucho de casas,
recuerdo sus gozos y sus penas
cuando me detengo alguna vez en mi camino;
incluso alguna vez junto al mar, en alcobas vacías
con una cama de hierro, sin nada mío,
contemplando la araña crepuscular pienso
que alguien está a punto de llegar, que lo visten
de ropas blancas y negras, con aderezos multicolores
y que en torno suyo hablan quedo mujeres venerables
de pelo ceniciento y encajes sombríos,
que se apuran por venir a despedirme;
o queu na mujer de mirada chispeante y fino talle,
de regreso de puertos meridionales,
Esmirna, Rodas, Siracusa, Alejandría,
de ciudades cerradas como cálidos postigos,
con perfume de frutos dorados y de yerbas,
va subiendo los peldaños sin ver
a los que se han dormido bajo la escalera.

Tu sabes que las casa se enojan en seguida cuando las
desnudas.


Georgios Seferis

1 comentario:

anag dijo...

y yo señorita, aunque ahora tengo la barriga lista, lista para un primperán...

un besote, hablamos pronto...has visto que superhusmeadora soy de la red.:-)