domingo, febrero 25, 2007

Muchacha de azul leyendo una carta

Siento que era esto lo que ella sentía mientras leía esa carta...


Yo sé que por alguna causa que no conozco estás de viaje,
un océano más poderoso que la noche te lleva entre sus manos
como una flor dispersa.
Tu retrato me mira desde donde no estás,
desde donde no te conozco ni te comprendo.
Allí donde todo es mentira dejas tus ojos para mirarme.
Deposita entonces en mí algunas de esas flores que te han dado,
alguna de esas lágrimas que cierta noche guiaron mis ojos al
amanecer;
también en mí hay algo tuyo que no puede ver nadie.
Yo sé que por alguna causa que no conozco te has ido de viaje,
y es como si nunca hubieras estado aquí,
como si sólo fueras -tan pronto- uno de esos cuentos que alguna
vieja criada
me contó en la cocina de pequeño.
Mienten las cosas que hablan de ti
tu rostro último me mintió al inclinarme sobre él,
porque no eras tú y yo sólo abrazaba aquello que el infinito retiraba
poco a poco, como cae a veces el telón en el teatro,
y algunos espectadores no comprendemos que la función ha
terminado
y es necesario salir a la noche lluviosa.
Más acá de esas aguas oscuras que golpean las costas de los
hombres,
estoy yo hablando de ti como de una historia
que tampoco conozco.

José Carlos Becerra
Imagen: "Muchacha de azul leyendo una carta", de Vermeer.

2 comentarios:

viernes dijo...

es precioso ese poema, bien ensamblado con el bueno de Vermeer, me tienes que hablar de ese poeta, no lo conocía...
un beso

ribga dijo...

me encanta la imagen y el poema...es increible...

un beso